Entradas con la etiqueta ‘tatuajes para el hombro’

Estrellas tatuajes

Viernes, 19 de junio de 2009

Un mes más tarde, se hizo su siguiente tatuaje estrellas, un regalo de cumpleaños para ella misma, en este caso, unas estrellas en el hombro. “Desde entonces, mis tatuajes se han ido haciendo más grandes. Como los revólveres… ¡Son mis favoritos! Acabamos de colorear uno, y ahora se ve cromado”.
Acerca de cómo se le ocurrió, nos explica: “Estábamos en la convención de Chicago hace un par de años.

Las posibles deformaciones de un tatuaje con el tiempo

Miércoles, 8 de octubre de 2008

El tribal es el tema más adecuado, si tiene miedo de que con el tiempo su constitución sufra grandes variaciones que provoquen una deformación.

El cuerpo humano está sujeto a cambios con el paso del tiempo: envejecimiento, engorde o adelgazamiento, aumento o disminución del tono muscular, etc.
Por esta razón, es preferible evitar tatuarse las partes del cuerpo con más «riesgo» (el vientre, los glúteos, las caderas y el seno), porque con los años el tatuaje podría deformarse. En el caso de que desee tatuarse precisamente en estas zonas, es aconsejable que renuncie a dibujos descriptivos o simétricos, escogiendo en su lugar algún tribal o algún dibujo de tema abstracto, cuya deformación a lo largo del tiempo* será mucho menos perceptible. Por otra parte, por lo que respecta a la posibilidad de variaciones anatómicas, como el cambio del tono muscular, aconsejamos prudencia. Si usted piensa emprender una actividad que comporte un considerable desarrollo físico, no se precipite. Encargue su tatuaje cuando haya alcanzado la condición física que deseaba. En cualquier caso, se debe tener en cuenta que los músculos tienden a la relajación, incluso los músculos bien desarrollados. Por ello, una vez haya cesado la actividad física, es mejor evitar los dibujos que, aunque con leves deformaciones, pudieran llegar a estropearse, por ejemplo los rostros frontales o las estructuras arquitectónicas con líneas paralelas o verticales.

Los peligros de tatuarse

Miércoles, 8 de octubre de 2008

El hecho de no observar las medidas de higiene antes indicadas, aumenta el riesgo de contraer enfermedades, no sólo del cliente, sino también de las personas que realizan el tatuaje. Con todo, el peligro de contraer una enfermedad no es algo implícito a la práctica del tatuaje, sino que depende del método de trabajo de cada tatuador, lo mismo que sucede con otras actividades conocidas, como la de dentista, médico, o esteticista. Por lo tanto, un estudio profesional que siga escrupulosamente todas las reglas de prevención y esterilización es una garantía tanto para el cliente, que en la mayoría de los casos entra en contacto con los instrumentos del tatuador, como para quien ejecuta el tatuaje. La utilización de guantes de látex es una prevención necesaria, pero no es suficiente. A menudo, los guantes de látex presentan minúsculos orificios que, aun siendo invisibles, dejan pasar la sangre de la persona sobre la que se está trabajando, aumentando de este modo el riesgo de contagio. Un tatuador no debería protegerse solamente las manos; a menudo, durante la ejecución de un tatuaje, puede lastimarse con el instrumento de tatuar o puede ensuciarse el rostro o la ropa con el color, mezclado con la sangre del tatuado. Una solución para este inconveniente podría ser la utilización de mascarillas, pero a menudo son un estorbo e impiden la visión perfecta de lo que se está haciendo. El riesgo de contraer una infección aumenta sobre todo durante la limpieza diaria cuando, además de lavar el suelo, se lavan todas las puntas utilizadas que, a continuación se colocarán en la máquina esterilizadora. Otro momento de mucho riesgo es el de desmontar la agujas utilizadas que, como ya hemos visto, se montan mediante soldadura en una barra de acero. Para separar una aguja de la barra puede precederse de varias formas. Por ejemplo, se pueden sumergir las agujas en una cocción que contenga un baño de estaño fundido a altísima temperatura. Este proceso desprende las agujas de la barra y las envuelve, de manera que pueden tirarse sin riesgos. Es fácil comprender el peligro de esta operación; en efecto, al deber manejar un gran números de agujas infectadas, el tatuador deberá tener mucho cuidado para no lastimarse. Después de haber desmontado todas las barras, se lavan todas juntas cuidadosamente en la lavadora de ultrasonidos y se desinfectan en el autoclave, de manera que estén preparadas para que se les monten nuevas agujas. A continuación, se vuelve a lavar y esterilizar todo el conjunto antes de empaquetar el producto final y conservarlo estéril hasta el momento de la próxima utilización.

Las alternativas no permanentes

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Últimamente, para convencer a las personas más indecisas, han aparecido en el mercado los llamados «tatuajes temporales o semiper-manentes» que, en teoría, deberían desaparecer sin dejar huella tras un período de tiempo determinado.
Desgraciadamente, se ha descubierto que, en realidad, estos tatuajes no desaparecen completamente, sino que se difuminan, se borran sólo parcialmente y, por lo tanto, dejan dibujos incomprensibles y, sobre todo, antiestéticos que manchan la piel en lugar de decorarla. Otro problema muy común es la aparición de cicatrices debidas a la utilización de instrumentos no adecuados, que no están preparados para el tatuaje artístico, sino para el maquillaje estético permanente (contorno de los labios, líneas de ojos, etc.).
En este sentido hay que tener presente que no es conveniente tatuarse si no se tiene la seguridad de que se quiere para siempre. En caso contrario, es preferible usar tatuajes adhesivos que se venden en muchas perfumerías y papelerías, y que son bonitos, variados, resistentes durante algunos días al agua y al sudor. De esta manera, se evitará correr riesgos estéticos e higiénicos, ayudándole a entender al mismo tiempo cómo resultaría la «convivencia» con un verdadero tatuaje. Otra posibilidad para experimentar la decoración corporal sin implicaciones de irreversibili-dad es la del body paint.
La pintura corporal, efectuada con colores adecuados, antialérgicos y fácilmente lavables, presenta innumerables posibilidades de decoración que desaparecen al primer lavado.