
He aquí algunas precauciones para evitar contraer una infección:
— la aguja, formada por un número variable de agujas sólidamente unidas en una barra de acero; debe ser de un solo uso, ya que es imposible esterilizarla a altas temperaturas ya que la soldadura no lo soportaría y la aguja quedaría, de todos modos, inutilizable (si el virus del sida es bastante débil, el del tifus sobrevive hasta los 140 °C). Además, incluso cuando se utilizan otros métodos válidos de esterilización, tipo autoclave (aparato esterilizador de presión que destruye gérmenes patógenos a elevadas temperaturas) o rayos gamma, después de la primera utilización la aguja suele quedar despuntada y estropeada, es decir, inservible;
— la punta, es la parte del instrumento por la que se mueve la aguja, debe ser de acero y no de otros metales oxidables, dado que los microfragmentos provocados por el rozamiento de la aguja podrían ser dañinos si llegasen a penetrar bajo la piel. La punta debe cambiarse después de cada intervención y, a continuación, debe ser esterilizada (lavado en lavadoras de ultrasonidos para extraerle cualquier pequeña incrustación de color, sangre y vaselina y esterilizada con autoclave, estufa en seco y altas temperaturas, de aproximadamente 180 °C, o rayos gamma) antes de volver a ser utilizada con otro individuo;