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Estilos tatuajes

Martes, 14 de octubre de 2008

He aquí un ejemplo de cómo un mismo tema, en este caso de extracción tradicional, puede realizarse y revestirse a partir de diferentes estilos, según el gusto del cliente y del propio tatuador. Un velero coloreado según el estilo tradicional , con los tintes característicos colocados de manera más bien plana, se transforma en un velero completamente moderno, con tonos delicadamente difuminados y  por último, adquiere un tono más evanescente en la realización en blanco y negro .

Elección del estudio

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Una vez que se ha tomado la decisión de tatuarse definitivamente, se presenta el principal problema: la elección del estudio con garantías para realizar un bonito tatuaje sin correr el riesgo de contraer enfermedades más o menos graves (hongos en la piel, herpes, tifus, hepatitis, SIDA). El tatuaje es una práctica que comporta la introducción de pigmentos bajo la piel mediante agujas, por lo que, en consecuencia, es posible que se verifique una salida de sangre, aunque sea en cantidades mínimas. En cualquier caso siempre se produce una contaminación del material utilizado para cada persona. Obviamente, esto nos lleva a considerar el problema higiénico y las técnicas de esterilización y de prevención necesarias en un estudio de tatuaje. Para que no se transmita ninguna enfermedad es necesario que ningún instrumento utilizado para tatuar a una persona se utilice para otra. Profundizando en este tema, la primera observación obligada es que, para considerar el estado higiénico de un estudio, son muchos los instrumentos que se deben examinar y no sólo las agujas, como piensan muchas personas.

EL TATUAJE MODERNO EN ESPAÑA

Miércoles, 8 de octubre de 2008

En España, se puede empezar a hablar de tatuaje y de tatuadores modernos alrededor de los años sesenta y setenta. Como en cualquier país, esta actividad comenzó en las zonas portuarias, donde se tatuaban marineros pero también personas adineradas que disponían de embarcación y que, de alguna forma, estaban ligadas a la tradición marinera. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el fenómeno se difundió todavía más, de manera especial entre las clases medias altas, con el nacimiento de una cultura alternativa que consideraba el tatuaje como una forma de extravagancia y transgresión.
En ese período, el restringido cambio de temas de elección, y las técnicas de tatuaje todavía no perfeccionadas, provocaron que el acto de tatuarse fuese un fin en sí mismo, a menudo privado de una elección cautelosa del dibujo, siempre dependiendo del gusto o de la personalidad del propio artista.
En los años ochenta, bajo el impulso de la cultura punk, heavy, rocker y de otras nuevas tendencias los jóvenes empezaron a interesarse por el tatuaje, y algunos ya lucían trabajos realizados en el extranjero.
En la actualidad, el tatuaje está completamente aceptado, formando parte de la vida de muchas personas y ocupando espacios cada vez mayores en la sociedad, a través de los medios de comunicación, los desfiles de moda, etc.

Otras veces se tintaba la aguja con el color antes de proceder a la perforación de la piel. El dibujo era trazado a mano alzada sobre la piel antes de proceder al tatuaje, o bien se realizaba directamente con la aguja y el color. Dada la situación se utilizaban las sustancias colorantes más fáciles de encontrar: negro de humo, carbón pulverizado, polvo de ladrillo, papel quemado o pólvora de munición. Todavía hoy, se recurre a muchas de estas técnicas en las prisiones, donde la costumbre de tatuarse sigue estando vigente.