El tatuaje japonés no es solo arte, es más bien una cultura, y por ello no puedes dibujar lo que te parezca, tienes que comprender lo que vas a hacer, y esto es el aspecto más desafiante de esta disciplina”, dice Horitaka.
Horitaka cree que el aspecto más importante de su educación artística es aprender a respetar las tradiciones y las historias que relata el tatuaje japonés.
Aquellos que trabajan con los antiguos métodos japoneses se ven a sí mismos como parte de una tradición muy específica, que es parte de una herencia mucho más amplia.
Es un estudio dedicado en cuerpo y alma a difundir la tradición del tatuaje japonés, el único cuyo nombre va unido al del afamado maestro nipón Horiyoshi III. El estilo de tatuaje oriundo de Japón, su arte y práctica es diferente en diversos aspectos fundamentales del arte dérmico occidental.