Entradas con la etiqueta ‘tatuajes en brazo’

Tatuaje en el brazo para hombre

Martes, 9 de agosto de 2011

Sus propios tatuajes

Martes, 14 de octubre de 2008

Una vez acabado el dibujo, el tatuador le explicará qué debe hacer para cuidar el tatuaje y para que se mantenga en las mejores condiciones; su cuidado es tan importante como la realización. Cada tatuador, según la manera en que ha trabajado, recurre a diferentes cuidados; por lo tanto, es muy importante que siga siempre sus consejos.
En cualquier caso, la curación se realiza en un tiempo más bien breve (aproximadamente unos 10 días), pasado el cual la parte tatuada no requiere ningún otro tipo de cuidado. Es muy difícil que el tatuaje se estropee, a menos que se trate de heridas tan profundas como para que puedan dejar una cicatriz permanente. El único recurso que deberéis adoptar siempre en el caso de un tatuaje en colores es el de protegerlo del sol, para evitar que se estropeen los colores.

El tatuaje en España

Miércoles, 8 de octubre de 2008

No hace demasiado tiempo que el tatuaje ha entrado a formar parte, en España, de las costumbres y de los hábitos de muchas personas, habiendo llegado en la actualidad a convertirse en una moda, poco valorada desde muchos puntos de vista.
El desarrollo de esta práctica en nuestro país ha sido relativamente lenta respecto al resto de países de Europa, si se excluyen Italia, Portugal y Grecia.
Las razones de este retraso deben buscarse en la desconfianza y en el prejuicio que desde las últimas décadas del siglo xix han desacreditado este arte, definido por contra casi como una «práctica oscura».
De todos modos, se debe destacar que posiblemente quienes se tatuaban en aquel período eran los primeros en no considerar su gesto como una expresión artística, profundamente íntima y espiritual.
A finales del siglo xix el número de personas que se tatuaban en España era reducido, y, de manera mucho más marcada que en el resto de Europa. Por otra parte, la clase social de las personas que se sometían a esta práctica era de carácter marginal.

Los viajes al otro lado del océano

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Es el momento en que Europa se abre al descubrimiento y a la exploración de tierras lejanas, de pueblos desconocidos y misteriosos, por lo tanto, inevitablemente, al enfrentamiento con civilizaciones y culturas diferentes. Los viajes y las expediciones fueron abundantes y en igual medida que las influencias culturales traídas a Europa por las tripulaciones que en ellas participaron.

Asimismo, también empezaron a llegar al viejo continente expresiones tangibles de los misterios de ultramar y, de este modo, hicieron aparición en Europa algunos príncipes de las poblaciones de las nuevas tierras: el más famoso fue el príncipe tahitiano Omai. Estos personajes estaban tatuados y suscitaron una auténtica conmoción en la sociedad europea, hasta el punto de convertirse en verdaderos fenómenos sociales en las cortes y salones de la nobleza. Cuando en 1760 el capitán Cook llegó a Tahití con su navio Endeavour, los oficiales y la tripulación quedaron profunda y agradablemente impresionados por la felicidad de la población de la isla, próspera y en absoluto violenta, hasta el punto que, al regresar hablaron de ella como de la isla «Utopía», exhortando un acercamiento del frenético estilo de vida europeo al más relajado de la comunidad tahitiana. Los indígenas con los que aquellos habían entrado en contacto, y que tanto les habían impresionado, estaban abundantemente tatuados al estilo tribal tahitiano, de manera que bastantes marineros e incluso muchos oficiales se hicieron tatuar, como si quisieran llevarse a casa un poco de aquella armonía.
Lo mismo sucedió con otras tripulaciones y el tatuaje se ganó en la cultura europea un nombre que evocaba aquel mundo de ensueño representado por la isla de Tahití. De hecho, en tahitiano el tatuaje se llamaba tau-tau, sonido ono-matopéyico que imitaba a la perfección el sonido de los pequeños martillos que se empleaban como instrumento para tatuarse los habitantes de aquella comunidad. Es muy importante subrayar que, contrariamente a los prejuicios y a la desconfianza que se extenderán a continuación por Europa con motivo de esta práctica, considerada «de salvajes», el tatuaje, asociado a la isla de Tahití, fue bien aceptado en un primer momento como símbolo del acercamiento entre dos grandes culturas.