
Dos ejemplos del estilo maorí. En el primer dibujo vemos el retrato de un guerrero maorí con la cara completamente tatuada. El segundo dibujo (a la derecha) es una representación estilizada de un tatuaje del mismo estilo.

En Japón, y también en algunos países norteafricanos, las puntas, que hoy en día se forman por agujas, se fijan en una vara de madera que se empuja a mano bajo la piel. Por lo tanto, numerosas y diferentes técnicas que, por su inmediatez y su capacidad de aprovechar objetos cotidianos, podrían haber sido descubiertas sin más por casualidad. Por el contrario, no son en absoluto casuales los diferentes tipos de decoración que cada población ha elegido y convertido en características a lo largo de los siglos. Puntos y líneas en el antiguo Egipto, en Perú y en Puntos y líneas en el antiguo Egipto, en Perú y en las poblaciones islámicas; estilizaciones geométricas en forma de cuadrados y triángulos en la Polinesia; espirales faciales cinceladas en los maorís; cuadrados muy coloreados por todo el cuerpo entre los japoneses; decoraciones de grandes manchas negras en Borneo; escarificaciones en relieve entre las poblaciones de piel oscura. En definitiva, similares motivaciones, como la religión y, en cualquier caso, la diferenciación del propio cuerpo, han llevado a expresiones peculiares para cada cultura, para cada civilización, para cada pequeño mundo. Otro obstáculo para el conocimiento sistemático de la historia de este peculiar arte, deriva del hecho de que no han sido muchos los historiadores que se han dedicado a llevar a cabo una investigación seria sobre el tatuaje, sobre su descubrimiento y sobre su evolución. De hecho, sólo desde hace unos pocos años algunos estudiosos, sobre todo antropólogos y tatuadores, conducidos por el interés personal, se han dedicado al estudio de los orígenes de la decoración corporal, que no comprende sólo el tatuaje.