
Este tatuaje está enteramente estudiado a partir de los tonos de los colores fríos: azul, añil, violeta,
grises y blanco, mezclados y difuminados de manera que se obtenga una paleta nocturna
e inquietante. Los colores con los que se ha realizado este trabajo se encuentran entre los que no
todas las pieles se pueden permitir; en efecto, en una piel demasiado oscura estos aparecerían
opacos y grisáceos, estropeando el efecto total del trabajo. Además, estos son los colores más
sensibles al sol… por otra parte, ya se sabe, ¡los murciélagos son animales nocturnos!
Cuanto más blanca es la epidermis, más amplia es la elección cromática, prácticamente ilimitada. Por el contrario, desaconsejamos a quien tenga una piel de tonalidad oscura, o con un tono verde oliva, que se tatúe con tintas de color añil, azul, verde oscuro y las gamas de los violetas fríos: de hecho, desde el momento en que los colores permanecen bajo la piel, si esta es oscura, no resultarán brillantes, sino que harán que todo el tatuaje aparezca apagado y poco legible. Sea cual sea su caso, recuerde que un tatuaje de colores deberá tener un cuidado especial. En efecto, se debe evitar el bronceado, porque con el sol todos los colores se oscurecen, se apagan y, una vez estropeados, ya no será posible devolverles el esplendor original. Por lo tanto, si desea que su tatuaje permanezca siempre bello, utilice crema solar, con protección de pantalla total, con la que cubrir y proteger sus tatuajes.