
Es importante conocer el motivo que lleva a una persona a tatuarse, si lo hace para «ponerse» una obra de arte o si lo hace sólo por seguir una corriente de moda.
Además, un verdadero artista no puede expresarse sólo con el tatuaje. De todos modos, quien es capaz de distinguir lo que obedece a los cánones de la estética, ya sabe a quien acudir. Se debe reconocer al artista por sus obras, por su estilo, por su creatividad, por todo aquello que él puede expresar sobre un papel y, por lo tanto, sobre la piel con la misma maestría.
Arte es crear belleza. Alrededor del mundo del tatuaje gira la creación de los dibujos y de los temas que después se van a tatuar: esto, en muchas ocasiones, significa crear belleza. La fantasía y el capricho de los dibujantes y de los propios tatuadores, unido a las demandas de las personas que se dirigen a ellos, llevan al nacimiento de los temas más extraños, o bien de dibujos clásicos de estilos simpáticos y caprichosos. Este es el caso de este duendecillo que, gracias también a las dimensiones no excesivamente pequeñas, se presta como tema de tatuaje, permitiendo un buen trabajo en los colores y los difuminados.