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Diferentes técnicas de tatuaje en convenciones

Martes, 2 de diciembre de 2008

Un pérfido Freddy Krueger realizado en blanco y negro con algunos toques de coloren los puntos justos.
El primer sentimiento de un tatuador que se encuentra trabajando codo con codo con todos los demás es la emoción por la cercanía de colegas tan ilustres.
Es muy interesante para los profesionales del tatuaje hablar con los colegas, intercambiar ideas y observar diferentes técnicas de trabajo. Y, por supuesto, no perderse la ocasión de tatuarse mutuamente.
Además, las convenciones son el mejor modo para darse a conocer. ¿Qué más decir?
Participar en una convención de tatuajes es seguramente una experiencia fascinante tanto para los espectadores como para los protagonistas, pero se debe subrayar que, además de ser curiosa y excitante, una convención es también, seguramente… ¡extenuante! De todos modos, vale la pena estar allí, especialmente si se quiere conocer un poco mejor el mundo del tatuaje.
Para acabar, un consejo: si es tímido y no le gusta ser objeto de cientos de miradas, no se tatúe en una convención.

Tatuaje malicioso

Martes, 14 de octubre de 2008

Un malicioso ojo que nos mira a bwésdeuna ventana en la fiel. Este tatuaje se aprovecha icios delicados acuminados en Hunco y negro.

Tatuajes animales

Miércoles, 8 de octubre de 2008

¿Por qué no tatuarse el cachorro preferido? Este tatuaje se ha realizado utilizando una técnica hiperrealista.

Es más, desde principio de los años noventa, se puede hablar de una auténtica moda del tatuaje, lo cual ha hecho salir a la luz algunos problemas, el primero de ellos el relacionado con los usuarios. El tatuaje es una práctica permanente e indeleble. Desafortunadamente, no todo el mundo reflexiona antes de tomar la decisión de tatuarse, y algunas personas influidas por la moda, se arriesgan a padecer sufrimientos inútiles. Además, ha habido una gran proliferación de tatuadores, que ha provocado una cierta avalancha informativa.
A partir de nuestra experiencia como tatuadores profesionales, que es ya de una década, pensamos que es necesario informar a los aficionados y también a quienes se acercan por primera vez al arte del tatuaje, sobre el conocimiento de los instrumentos necesarios para comprender tanto la importancia del acto mismo de tatuarse, como el de la elección del tema y de la persona que debe ejecutarlo. El contacto con la gente nos ha hecho ver de todo. Demasiadas personas confían en el primer scrat-cher (lit. raspador; tatuador) que se encuentran y después vienen a los estudios profesionales a pedir consejos sobre cómo resolver pastiches más o menos graves.

Tatuajes serpiente

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Esta serpiente es especial. No se ha realizado en estilo realista, sino con difuminados en gris y decoraciones tribales, casi representando un collar con forma de serpiente que decora el brazo.
De la misma forma que sucede con cualquier otra expresión humana, también el arte varía cíclicamente, retomando antiguas corrientes para originar otras nuevas, alcanzando, a través de una larga e interminable investigación, sus diferentes etapas. En una sociedad que ha visto y tolerado numerosos movimientos artísticos, que ha asimilado nuevas ideas y creado nuevos conceptos enfocados a hacer comercialmente más apetecibles, incluso los objetos de uso común, ¿podemos definir el tatuaje como una expresión artística? Quizá, esta antiquísima práctica pertenece más propiamente a la tradición popular y a la costumbre; de hecho, no se puede afirmar con precisión ni dónde ni cuándo nació el tatuaje. Se sabe con certeza que el tatuaje era una práctica difundida en diferentes civilizaciones, muy distantes geográficamente.
Hoy en día, en la mayoría de los casos, el ejercicio del tatuaje se ha convertido en una auténtica profesión. No obstante, las personas que se dedican a esta labor, le confieren un sentido pragmático, ya que basan su trabajo en la práctica, aunque sin desatender la técnica.
Algunos tatuadores, que no pueden ser considerados como artistas, basan su trabajo únicamente en una respuesta a una demanda comercial. Venden tatuajes como un negocio, una forma diferente de lograr un beneficio, aprovechando las modas del momento. Hay quien, por el contrario, va más allá de los límites de una buena técnica, dotando a su trabajo de la máxima expresividad. Para ello se vale de su propio conocimiento y talento en el campo artístico. Con todo, hacer tatuajes es tarea difícil. No basta con limitarse a un simple ejercicio imitativo, con el que cualquier persona con buen gusto estético y cierta dosis de precisión consiga reproducir determinados dibujos, a menudo no originales, sino copiados o rehechos.