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¿Se pueden quitar los tatuajes?

Miércoles, 8 de octubre de 2008

El tatuaje, en principio, es una práctica irreversible.
Desde siempre se han llevado a cabo estudios para lograr eliminar totalmente los tatuajes no deseados.
Existen técnicas científicas, realizadas en las clínicas o en los ambulatorios y prácticas experimentales «hechas en casa», que además de ser inútiles, provocan en la mayoría de los casos graves daños en la epidermis. El hecho de eliminar un tatuaje se puede afrontar desde dos puntos de vista, uno de orden estrictamente práctico y otro orientado hacia una opinión más filosófica y personal.

¿Qué se entiende por quitarse un tatuaje? Respondiendo de la manera más lógica, se considera que un tatuaje ha sido eliminado cuando la parte de la epidermis tratada vuelve a tener sus condiciones originales tras un período de curación más o menos largo. Entonces, será imposible distinguir en qué parte del cuerpo estuvo presente el tatuaje. A este respecto, y sin pretender afirmar la imposibilidad de eliminar los tatuajes, no se tienen pruebas de que se hayan dado estas condiciones. Se emplean diversos métodos para quitar los tatuajes:
— la dermoabrasión: consiste en raspar las diferentes capas de epidermis de la zona tatuada para quitar, junto con la piel, el pigmento coloreado que forma el tatuaje;
— la cirugía plástica: es similar a cualquier operación estética realizada según este procedimiento;
— el láser: permite quitar el tatuaje del mismo modo que se hace para los lunares y otras marcas antiestéticas.
Muchas de las personas que se han realizado estas operaciones, acuden después a centros especializados con la esperanza de cubrir con un nuevo tatuaje las cicatrices, más o menos vistosas y desagradables, que les habían quedado después de la intervención y que no se habían atenuado en absoluto con el paso de los años.
Por lo tanto, sin excluir a priori la posibilidad de conseguir buenos resultados recurriendo a tales intervenciones, se debe tener presente que es muy difícil, por no decir imposible, eliminar un tatuaje sin dejar quemaduras y cicatrices. Además, en algunos casos, bajo estas marcas es posible que sigan apareciendo todavía señales visibles del dibujo.
Por ello, es necesario que la decisión de tatuarse se tome con absoluta certeza, poniendo mucha atención en el tema y el autor que se elige.

Las alternativas no permanentes

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Últimamente, para convencer a las personas más indecisas, han aparecido en el mercado los llamados «tatuajes temporales o semiper-manentes» que, en teoría, deberían desaparecer sin dejar huella tras un período de tiempo determinado.
Desgraciadamente, se ha descubierto que, en realidad, estos tatuajes no desaparecen completamente, sino que se difuminan, se borran sólo parcialmente y, por lo tanto, dejan dibujos incomprensibles y, sobre todo, antiestéticos que manchan la piel en lugar de decorarla. Otro problema muy común es la aparición de cicatrices debidas a la utilización de instrumentos no adecuados, que no están preparados para el tatuaje artístico, sino para el maquillaje estético permanente (contorno de los labios, líneas de ojos, etc.).
En este sentido hay que tener presente que no es conveniente tatuarse si no se tiene la seguridad de que se quiere para siempre. En caso contrario, es preferible usar tatuajes adhesivos que se venden en muchas perfumerías y papelerías, y que son bonitos, variados, resistentes durante algunos días al agua y al sudor. De esta manera, se evitará correr riesgos estéticos e higiénicos, ayudándole a entender al mismo tiempo cómo resultaría la «convivencia» con un verdadero tatuaje. Otra posibilidad para experimentar la decoración corporal sin implicaciones de irreversibili-dad es la del body paint.
La pintura corporal, efectuada con colores adecuados, antialérgicos y fácilmente lavables, presenta innumerables posibilidades de decoración que desaparecen al primer lavado.