Archivo de la categoría ‘Historia del tatuaje’

El tatuaje en oriente

Viernes, 25 de junio de 2010

A mucha gente le confunde, y le da miedo. En una época, se usó para cosas malas, y la gente recuerda eso. Quien se tatúa en mi país lucha contra eso, y es por eso que los artistas hemos de esforzarnos al máximo. Nuestras obras ayudan a luchar contra el rechazo del pasado.”

Tatuajes tatuadores

Miércoles, 11 de noviembre de 2009

Tatuajes tatuadores
Con el tiempo, estos estilos artísticos se fundieron en uno más armonioso, que valoraba mucho la representación realista y detallada de lo natural.
Las habilidades caligráficas básicas se convertían en técnicas de pintura que equilibraban trazo y sombra. El uso de un sentido decisivo de la “línea” siempre ha sido una parte muy importante de esta disciplina, y el dibujarla no es tarea sencilla.

Primera reunion de Tatuaje en Sanabria

Jueves, 18 de diciembre de 2008

Os imagináis un paraje idílico?: verdes prados y bosques, ríos de agua cristalina fluyendo hacia un lago de serena y calmada amplitud, un entorno paradisíaco, que ve rotar su calma un fin de semana al año por el rugido ensordecedor de potentes máquinas de dos ruedas que acuden a la llamada de la Concentración Motorista Lago de Sanabria.
Pero no sólo rugían las motos, también se escuchaba allí otro rugido más agudo: el de las máquinas de tatuar, que dejaban impreso, en la piel de todo el que se acercaba por allí, un rastro de tinta hecha arte sobre el cuerpo.
El tatuaje entró en contacto con la naturaleza y el resultado fue asombroso: seis estudios, llegados de toda la geografía española, divulgando nuestro arte en un ambiente de camaradería y buen rollo, hicieron posible esa Primera Reunión de tatuaje Lago de Sanabria.
La idea, nada ambiciosa sino más bien modesta en sus comienzos y con vistas a crecer y evolucionar positivamente en años venideros, surge de la ausencia, y viene a llenar el vacío, de reuniones que divulguen nuestro trabajo y forma de vida en el noroeste español; en este ambiente cordial discurrió el evento durante los días 9, 10 y 11 de julio.

Reviviendo una tradición en el Tatuaje

Jueves, 18 de diciembre de 2008

Hanunoo es un hombre con Lina misión: desea devolverle a su pueblo todos los tesoros que lia perdido. Y planea hacerlo a través de la fuerza de los tatuajes.
Amang es uno de los miembros fundadores de la tribu tatak ng apat na alón, que trata de evitar lo que ellos ven como el lento suicidio cultural del pueblo filipino. El nombre de su tribu significa “La Marca de las Cuatro Olas”, en referencia a las sucesivas oleadas de emigrantes que. a lo largo de los tiempos, llegaron a las Islas Filipinas. Mucho fue lo que esos inmigrantes contribuyeron a la actual cultura filipina, pero también es cierto que contribuyeron a que casi se perdiese el arte, los conocimientos y la espiritualidad de los primitivos habitantes de las casi 7.000 islas que componen el archipiélago.
Puede que a algunos les pueda parecer rara la idea ele restaurar toda una cultura a base de revivir sus tradiciones en tatuaje; pero dado que los diseños del arte en la piel son tina especie de resúmenes de las ideas que una cultura tiene sobre sí misma, sus dioses, sus creencias y su modo de estar en el mundo, por ello, la pérdida de las tradiciones del tatuaje puede suponer la pérdida de unos conocimientos que a esa gente le ha costado siglos desarrollar, “El revivir la cultura tradicional filipina es algo que siempre ha ocupado un lugar prioritario en mi mente y en mi alma”, dice Amang. “Hay muchos filipinos, dispersos por todo el mundo, que no tienen ni el mínimo sentido de su verdadera identidad. A través del acto físico de revivir los tatuajes tradicionales de las Filipinas, también espero devolverle a mi pueblo su orgullo, poder, conocimientos y vida propia.”

Motivación

Miércoles, 8 de octubre de 2008

En este tatuaje, el tema sagrado recuerda la tradición.

Otra motivación, más simbólica, es la de tatuarse para subrayar un momento especial de la vida que se considera muy importante, y que se suele identificar con un afán de diferencia. Este estado de ánimo puede a veces desembocar en una actitud radical, propia de la juventud, y de la que nos podríamos llegar a arrepentir. Naturalmente, también en este caso se podrá encontrar ayuda en el tatuador. Así por ejemplo, un tatuador profesional os explicará que tatuarse símbolos políticos responde a un acto irreflexivo e incómodo: con el paso del tiempo se puede cambiar de ideales políticos y, aunque no fuese así, puede encontrarse en situaciones desagradables, en contacto con aquellas personas que no piensen como usted. Lo mismo se puede decir de temas especialmente delicados, como aquellos que indican claramente la pertenencia a un grupo o símbolos de los grupos musicales preferidos: en el futuro, pasada la pasión del momento, se podría sentir como un reclamo publicitario. Por lo tanto, la decisión debería ser todavía más cauta si se le atribuye al tatuaje un significado simbólico o ideológico. De todo ello se deriva una conclusión fundamental: ¡piénselo bien! Usted será el primero en darse cuenta de que, si ha nacido de una reflexión profunda, el tatuaje adquirirá un valor añadido y le gratificará de forma mucho mayor.

Las motivaciones de una elección

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Espada y rosa. Guerra y amor. Un tema muy común en el mundo del tatuaje.

No creemos que sea exagerado decir que llevar un tatuaje es una gran responsabilidad. Son diferentes las motivaciones que empujan a una persona a llevar para siempre una imagen impresa en el cuerpo, y todas ellas son respetables si se han valorado con reflexión y convicción. La causa más simple e inmediata puede ser la del puro placer estético: amar las cosas bellas y las obras de arte puede incitar al deseo de convertir el propio cuerpo en un soporte directo del genio artístico de un determinado autor. Ciertamente, eso significa tener plena confianza en el tatuador que debe decorarle y, sobre todo, tener el deseo de colaborar en una bella creación que pasará para siempre a formar parte de su vida. Es conveniente recordar que un tatuador profesional tiene seguramente más experiencia que usted y, por lo tanto, puede ayudarle y aconsejarle sobre todo por lo que respecta a las soluciones técnicas y artísticas, que normalmente escapan del dominio del gran público, para un buen acabado de un trabajo. Cuando el resultado final de un tatuaje es el esperado, el que coincide con los primeros bocetos, el primero en experimentar una gran satisfacción es el propio tatuador. Es precisamente por esto que los tatuadores prefieren realizar especialmente tatuajes personales y exclusivos, nacidos del entendimiento y la relación con la persona que ha decidido confiar en él.

¿Por qué tatuarse?

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Nadie puede explicar el por qué tatuarse. Desde el momento en que alguien ya se ha tatuado   encuentra dificultades para comprender con precisión   qué le ha empujado a tomar esa decisión definitiva, que en cierto sentido puede condicionar algunas facetas de su vida y de sus relaciones sociales. Precisamente, por esta razón, es importante reflexionar antes de tomar una decisión, y tratar de encontrar una buena  razón para ello, no sólo porque está de moda o porque los amigos ya lo han hecho, o para imitar a personajes más o menos famosos.
¿Por qué tatuarse? Probablemente sólo para tener algo único e indeleble sobre la piel. Un simpático dragón, un dibujo que brilla por su técnica y originalidad.

EL TATUAJE MODERNO EN ESPAÑA

Miércoles, 8 de octubre de 2008

En España, se puede empezar a hablar de tatuaje y de tatuadores modernos alrededor de los años sesenta y setenta. Como en cualquier país, esta actividad comenzó en las zonas portuarias, donde se tatuaban marineros pero también personas adineradas que disponían de embarcación y que, de alguna forma, estaban ligadas a la tradición marinera. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el fenómeno se difundió todavía más, de manera especial entre las clases medias altas, con el nacimiento de una cultura alternativa que consideraba el tatuaje como una forma de extravagancia y transgresión.
En ese período, el restringido cambio de temas de elección, y las técnicas de tatuaje todavía no perfeccionadas, provocaron que el acto de tatuarse fuese un fin en sí mismo, a menudo privado de una elección cautelosa del dibujo, siempre dependiendo del gusto o de la personalidad del propio artista.
En los años ochenta, bajo el impulso de la cultura punk, heavy, rocker y de otras nuevas tendencias los jóvenes empezaron a interesarse por el tatuaje, y algunos ya lucían trabajos realizados en el extranjero.
En la actualidad, el tatuaje está completamente aceptado, formando parte de la vida de muchas personas y ocupando espacios cada vez mayores en la sociedad, a través de los medios de comunicación, los desfiles de moda, etc.

Otras veces se tintaba la aguja con el color antes de proceder a la perforación de la piel. El dibujo era trazado a mano alzada sobre la piel antes de proceder al tatuaje, o bien se realizaba directamente con la aguja y el color. Dada la situación se utilizaban las sustancias colorantes más fáciles de encontrar: negro de humo, carbón pulverizado, polvo de ladrillo, papel quemado o pólvora de munición. Todavía hoy, se recurre a muchas de estas técnicas en las prisiones, donde la costumbre de tatuarse sigue estando vigente.

EL TATUAJE CARCELARIO

Miércoles, 8 de octubre de 2008

Un interesante testimonio del italiano De Blasio, contenido en un volumen que trata de las curiosidades y particularidades en las costumbres de la camorra a principio de nuestro siglo, nos permite comprender de que manera se consideraba el tatuaje entre muchos intelectuales. En su variante de práctica carcelaria, el tatuaje se presenta como un símbolo de pertenencia a la mala vida y no como un valor estético; se marcaba indeleblemente en el cuerpo de la misma manera que el delito había marcado el alma y la reputación del encarcelado. Los tatuajes se veían como un signo marginal de la sociedad, del no querer volver atrás desertando de la camorra, o bien, en más raras ocasiones, como un método para infundir temor. Entre los diferentes temas relacionados con esta variante del tatuaje estaban los tatuajes religiosos: los camorristas confiaban en salvar su alma encomendándose a los santos y a la Virgen.
Eran muy recurrentes los dibujos que simbolizaban amor y fidelidad, los tatuajes de profesión, las incisiones de fechas a recordar, los tatuajes eróticos y obscenos, las frases de amenaza y de venganza. Obviamente, las técnicas utilizadas eran muy rudimentarias y consistían en introducir las agujas en la piel (a menudo extraídas de otros objetos de hierro oportunamente afilados para hacerlos puntiagudos) para después rociar de color la herida.

El tatuaje en España

Miércoles, 8 de octubre de 2008

No hace demasiado tiempo que el tatuaje ha entrado a formar parte, en España, de las costumbres y de los hábitos de muchas personas, habiendo llegado en la actualidad a convertirse en una moda, poco valorada desde muchos puntos de vista.
El desarrollo de esta práctica en nuestro país ha sido relativamente lenta respecto al resto de países de Europa, si se excluyen Italia, Portugal y Grecia.
Las razones de este retraso deben buscarse en la desconfianza y en el prejuicio que desde las últimas décadas del siglo xix han desacreditado este arte, definido por contra casi como una «práctica oscura».
De todos modos, se debe destacar que posiblemente quienes se tatuaban en aquel período eran los primeros en no considerar su gesto como una expresión artística, profundamente íntima y espiritual.
A finales del siglo xix el número de personas que se tatuaban en España era reducido, y, de manera mucho más marcada que en el resto de Europa. Por otra parte, la clase social de las personas que se sometían a esta práctica era de carácter marginal.