Hacerse un tatuaje

Había estado pensando en dedicarse a la cerámica, pero se dio cuenta de que aquello no le llevaba a ninguna parte, así que probó con el diseño por ordenador, practicando con el Photoshop y haciendo diseños de páginas Web. Pero eso tampoco acabó de satisfacer y empezó a preocuparse, por creer que debía ya de elegir una profesión.
Hasta un día en que había salido con un par de amigos y, como uno de ellos quería hacerse un tatuaje y el otro un piercing, fueron al estudio My Tattoo in Alambra, propiedad de Jess Yen. “Quizá no fuera una casualidad”, reflexiona. “

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