Los viajes al otro lado del océano

Es el momento en que Europa se abre al descubrimiento y a la exploración de tierras lejanas, de pueblos desconocidos y misteriosos, por lo tanto, inevitablemente, al enfrentamiento con civilizaciones y culturas diferentes. Los viajes y las expediciones fueron abundantes y en igual medida que las influencias culturales traídas a Europa por las tripulaciones que en ellas participaron.

Asimismo, también empezaron a llegar al viejo continente expresiones tangibles de los misterios de ultramar y, de este modo, hicieron aparición en Europa algunos príncipes de las poblaciones de las nuevas tierras: el más famoso fue el príncipe tahitiano Omai. Estos personajes estaban tatuados y suscitaron una auténtica conmoción en la sociedad europea, hasta el punto de convertirse en verdaderos fenómenos sociales en las cortes y salones de la nobleza. Cuando en 1760 el capitán Cook llegó a Tahití con su navio Endeavour, los oficiales y la tripulación quedaron profunda y agradablemente impresionados por la felicidad de la población de la isla, próspera y en absoluto violenta, hasta el punto que, al regresar hablaron de ella como de la isla «Utopía», exhortando un acercamiento del frenético estilo de vida europeo al más relajado de la comunidad tahitiana. Los indígenas con los que aquellos habían entrado en contacto, y que tanto les habían impresionado, estaban abundantemente tatuados al estilo tribal tahitiano, de manera que bastantes marineros e incluso muchos oficiales se hicieron tatuar, como si quisieran llevarse a casa un poco de aquella armonía.
Lo mismo sucedió con otras tripulaciones y el tatuaje se ganó en la cultura europea un nombre que evocaba aquel mundo de ensueño representado por la isla de Tahití. De hecho, en tahitiano el tatuaje se llamaba tau-tau, sonido ono-matopéyico que imitaba a la perfección el sonido de los pequeños martillos que se empleaban como instrumento para tatuarse los habitantes de aquella comunidad. Es muy importante subrayar que, contrariamente a los prejuicios y a la desconfianza que se extenderán a continuación por Europa con motivo de esta práctica, considerada «de salvajes», el tatuaje, asociado a la isla de Tahití, fue bien aceptado en un primer momento como símbolo del acercamiento entre dos grandes culturas.

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Un comentario para “Los viajes al otro lado del océano”

  1. arquitectura dice:

    Este es muy buen texto. Hasta luego.

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